QUÉ TIEEEEEEEEEEEEEEERNO
Me jode demasiado que a veces me cueste tanto decir lo que siento o quiero, es como si tuviese vergüenza o no sé.
—Los gatos no tenemos nombre.
—¿No? —dudó Coraline.
—No —corroboró el gato—. Vosotros, las personas, tenéis nombres porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.
háblame de ti
de tus miedos
de lo que te gusta
y disgusta
siempre háblame
porque siempre
es un agrado
escucharte hablar de ti.







